Miguel Ángel Granados Chapa
Plaza Pública
La marcha del próximo 30 de agosto, una marcha silenciosa, ciudadana y nocturna, destinada a exigir a las autoridades de los tres niveles de gobierno y de los tres Poderes de la Unión garantizar el derecho mínimo de la sociedad, que es la seguridad, está encaminada a ser una de las grandes jornadas cívicas, equiparable a aquella marcha de junio de 2004 contra la inseguridad. Allí estaremos y ojalá un movimiento similar pueda realizarse en todas las ciudades del país, para exigir, con toda razón, un ¡ya basta!, a la delincuencia y a las autoridades.
En nuestra columna del martes pasado, antes que cualquier otro medio, adelantamos la siguiente información:
Jorge Chabat
Comparto la indignación que sienten miles de mexicanos por el cobarde asesinato del joven Fernando Martí. También comparto el enojo y la frustración por el secuestro y en algunos casos muerte de cientos de mexicanos más.
Mauricio Merino
¿Hasta dónde llegará la impronta del caso Martí? Ese caso ha destapado la indignación colectiva por muy distintas razones. Los asesinos emitieron varios mensajes: el primero es que nadie está a salvo, sin importar su posición social, las influencias o el dinero que tenga; el segundo es que las policías no sólo resultan inútiles frente al poder de los criminales, sino que además pueden ser cómplices; el tercero es que la impunidad y la corrupción amenazan todos los días nuestra vida. El cuarto y definitivo es que estamos indefensos ante la delincuencia: el gobierno mexicano no ha logrado derrotar al poder fáctico más violento de todos.
Alfonso Zárate
Usos del poder
Se han multiplicado los recursos para seguridad, pero más de 95% de los delitos permanecen impunes
Alberto Burgos
En una sociedad que parecía ya insensibilizada ante las cotidianas acciones criminales, el asesinato de un adolescente secuestrado ha prendido todas las alarmas que nunca debieron apagarse.
Roberto Rock
Expedientes abiertos
La dimensión de la inseguridad no es descrita sólo por la impunidad y el número de muertos