
(Foto: elpaÃs.com)
Como usted seguramente se habrá enterado, en dÃas pasados fue detenido el lÃder de la banda criminal italiana La Cosa Nostra, Salvatore Lo Piccolo, junto con su hijo Sandro y otros dos “padrinos”, tras 25 años de andar a “salto de mata” -como se dice en México a los fugitivos-. Ese dÃa, el mafioso Ãtalo traÃa consigo un portafolios de piel donde, ahora se sabe, guardaba todo un tesoro para la humanidad.
Ayer, la policÃa italiana dio a conocer que dentro de ese portafolios Lo Piccolo traÃa lo que se ha dado en llamar el manual del “perfecto mafioso”; un “decálogo” de la organización, en el que se recogen los “mandamientos” o reglas a las que se deben atener los afiliados a los clanes de Cosa Nostra.
El manual está escrito a máquina, en mayúsculas, y tiene un tÃtulo que recuerda la Constitución: “Derechos y deberes”. Son reglas que tienen el objetivo de tutelar el carácter secreto de la mafia, como también regular rigurosamente los comportamientos de los “hombres de honor”, imponiéndoles la obligación de fidelidad y ciega obediencia, aunque también de sobriedad y moderación.
El buen mafioso, por ejemplo, no debe beber, ni jugar, ni acudir asiduamente a tabernas, entre otras cosas.
El texto, está escrito a máquina y en mayúsculas, con el escueto y preciso tÃtulo de “Derechos y Deberes”, para enseguida enlistar los diez mandamientos, las reglas que jamás se pueden trasgredir para tutelar a la organización quien se dice “hombre de honor”.
El primer mandamiento prohÃbe “prestar dinero directamente a un amigo” y aconseja, si es necesario, hacerlo a través de una tercera persona.
El segundo coincide con los mandamientos para los católicos, “no se miran a las mujeres de nuestros amigos”, o la traducción de Cosa Nostra del “no desearás a la mujer del prójimo”.
El tercer mandamiento prohÃbe cualquier tipo de relación con la PolicÃa y, además, el verdadero “hombre de honor” tampoco se deja ver por tabernas y cÃrculos sociales, como explica el cuarto.
Si el deber le llama, tiene que estar disponible en cualquier momento, incluso “si su mujer está a punto de parir”.
El siguiente exige a los hombres de Cosa Nostra “puntualidad” y el respeto “de manera categórica” de todas las citas.
En el séptimo, después de que se prohibÃa desear a la mujer del prójimo, se exige “el respeto a la esposa”.
El octavo obliga a “decir la verdad” a cualquier pregunta y en cualquier situación.
El noveno hace referencia a una de las reglas de la “dignidad” mafiosa: se puede matar, extorsionar, traficar, pero nunca “robar el dinero de otras personas o de otros clanes mafiosos”.
Por último, Cosa Nostra no permite la entrada “de quien tiene un familiar en las fuerzas del orden”, quien ha “traicionado sentimentalmente” a la mujer, tiene “un mal comportamiento o no demuestra valores morales”.
Esta hoja formarÃa parte de un ritual de adhesión a Cosa Nostra, un texto que leer o aprender de memoria y recitar antes de entrar en la organización.
Entre los papeles de Lo Piccolo también se ha encontrado una estampa con una imagen religiosa y la frase:
“Juro ser fiel a Cosa Nostra y, si la traiciono, que se quemen mis carnes como se quema esta estampita”.
Los documentos que llevaba consigo Lo Piccolo se están convirtiendo en una auténtica mina de oro para comprender el universo mafioso y para continuar la batalla contra el crimen organizado.
En otros papeles se explica cómo se compone una “familia” mafiosa:
El jefe o cabeza de familia, el segundo cabecilla, el consejero y el jefe de soldados; también se dan instrucciones sobre cómo se eligen y sus funciones.
“Todos los miembros de la familia eligen al ‘jefe’ y al ‘consejero’ y, después, el ‘jefe’ elegirá al resto de los miembros de la ‘familia'”, agregan.
Pero, sobre todo, se lee en los documentos, lo más importante;
El “jefe” tiene “la última palabra en todo”.
O lo que es lo mismo para el vulgo de la burocracia mexicana,
“El Jefe siempre tiene la razón”
Vaya, esto tine cariz de parecer una secta!!!
un beso, pandora.