El correr de las armas, la falta de control de parte de las autoridades, y la excesiva violencia que se presenta a través de los medios electrónicos de comunicación, han hecho de la sociedad un mundo inmerso en la inconciencia y el descontrol que lleva a tener noches tan sangrientas como las dos de este este fin de semana. Tan sólo del sábado para domingo hemos conocido de la muerte de una persona y cinco lesionados, tres de ellos menores de edad y, lo peor, es que parece que las balas caen del cielo, porque se niegan a denunciar a sus agresores.
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