Alejandro Gertz Manero
Las recientes expresiones públicas de una comunidad acosada por la desmesurada violencia y la impunidad que nos abruman son sólo una parte de los muchos signos del fracaso total de un sistema político anquilosado y corrupto que se niega al cambio y que se esconde tras la supuesta alborada democrática que vivimos entre 1997 y 2000.