El glamour se apoderó de los capos de la droga para dejar atrás la clásica imagen de las botas, las joyas, las camisas coloridas y la música de banda o tambora en camionetas de campo traviesa. Lo último es la ropa de marca, de diseñadores como son: Armani, Versace, Ermenegildo Zegna, Polo Ralph Laurent, Abercrombie o Hugo Boss. Entre los capos, prácticamente ya no es posible encontrar la clásica imagen del “sombrerudo” con diente de oro. En otras palabras, se vive una metamorfosis en su imagen.