Una llamada anónima llevó al descubrimiento de un presunto narcolaboratorio equipado con cuatro hornos para cocinar metanfetaminas, cuatro máquinas procesadora y varios tambos con capacidad para 90 kilos, algunos con químicos que se presumen podrían ser precursores para la elaboración de las drogas, en una extensión de casi 500 metros cuadrados, en el municipio de Juanacatlán, en Jalisco.