Juegos de Poder
Leo Zuckermann
Cuando el Estado fracasa en proveer seguridad a la población, ésta encuentra manera de protegerse. El primer síntoma de un Estado que no protege a sus ciudadanos es la aparición de bardas, muros y rejas en viviendas y comercios. Los ricos se encierran a vivir en unidades habitacionales que cuentan con todos los servicios (gimnasios, parques, albercas, etcétera) para no tener que salir a los espacios públicos que consideran peligrosos. Murallas y guardias privados, muchas veces armados, protegen estas minicomunidades privilegiadas. Los más ricos salen a la calle con ejércitos privados de escoltas. Esto ya es común y corriente en México desde hace varios lustros.
Seguir leyendo Inseguridad: lo que está en juego →