Por: Genoveva Flores (CNN).-
Taxistas del aeropuerto de Apodaca, familias y trabajadores de Monterrey saben que hay que reducir al máximo los viajes a Reynosa, sobre todo después de la cinco de la tarde, y asisten al combate frontal del ejército y la marina contra el narcotráfico, como espectadores de una pesadilla que transformó su manera de vivir y vulneró su seguridad. Como ellos los habitantes de Michoacán, Zacatecas, Veracruz, Morelos y por supuesto los del noroeste y toda la frontera, dejaron de ver al narco como algo aislado y enraizado en el ámbito rural. Porque hoy está en el camino a su casa, en el municipio de al lado o en el suyo.
